Cuando cocinamos siguiendo recetas vemos que muchas veces el orden en que se cocinan algunos alimentos tiende a ser muy parecido. Incluso esto ha hecho que ya muchas veces cocinemos automáticamente en este orden, sin preguntarnos por qué. Pero sí, ese orden tiene varias razones, que a continuación te explicamos.
Los alimentos que deben cocinarse primero son los aromáticos. En este grupo se incluye la cebolla, el ajo y el chile, así como polvos como la cúrcuma y el comino y las hierbas como el romero y el tomillo. Esto se debe a que se requiere que suelten el sabor y olor y eso sirva como una base para cocinar el resto de los alimentos.
Por ejemplo, cuando cocinamos un sofrito se cocinan primero los olores y luego se agrega la pasta de tomate. De esa forma esta última toma el olor que soltaron los primeros.
Es importante tomar en cuenta que el ajo da aroma en muy pocos segundos, por lo que se puede agregar una vez que se haya cocinado la cebolla y los otros olores. La señal para saber que la cebolla ya está lista, y se puede agregar el resto, es cuando está transparente. Los polvos se tuestan en el aceite para que den el aroma tan característico y delicioso que tienen.
Por otro lado, tenemos los vegetales. En este caso se deben cocinar de los más duros a los más suaves. Esto se debe a que los primeros duran más cocinándose. Por ejemplo, la zanahoria es por lo general la primera verdura que se pone a cocinar y una vez que se ha suavizado un poco, se agregan otras verduras como la papa, el chayote y el ayote. Los vegetales verdes, como el brócoli, son los que menos se cocinan, ya que queremos que queden crujientes.
De esta manera nos aseguramos que todo estará listo al mismo tiempo y que nada quedará crudo o sobre cocinado.
Existen otros alimentos que solamente requieren ser calentados con el resto de la comida para que absorban los olores y sabores. Un ejemplo de esto son los hongos Richly, que ya vienen listos para consumir y solamente necesitan mezclarse y agregarle los sabores adicionales que queramos ponerles.
Esperamos que estos consejos te ayuden a entender mejor la lógica de los pasos en las recetas y que al mismo tiempo ya no tengás que analizar mucho qué va primero y qué después cuando cocinás.