Evitar el desperdicio de alimentos es tarea de todos

Cada 29 de setiembre se celebra el Día Internacional de la Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, una oportunidad clave para reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y tomar medidas concretas para reducir el impacto negativo que el desperdicio de alimentos tiene en el medio ambiente, la economía y la sociedad. Pequeños cambios pueden generar un impacto significativo. A continuación, te compartimos algunos consejos prácticos para reducir el desperdicio de alimentos en casa, e incluso en la oficina.

1.       Planificación y organización de las compras

Uno de los principales motivos por los que se desperdician alimentos es la compra excesiva. Una acción básica que es importante hacer antes de salir de compras, es elaborar una lista basada en un menú semanal o quincenal y revisar lo que ya tenemos en casa. De esta forma compramos solamente lo que vamos a usar y evitamos comprar cosas que no vamos a consumir. Esto incluso nos ayudará a ahorrar dinero. En las oficinas, donde muchas veces se llevan almuerzos o meriendas compartidos, coordinar entre colegas para evitar duplicar alimentos puede marcar una gran diferencia. También debemos llevar la cantidad de snacks que verdaderamente consumiremos para que no quede nada a medias en la refrigeradora o las gavetas.

2.       Almacenar adecuadamente los alimentos

A menudo los alimentos se echan a perder porque no se almacenan correctamente. Utilizar recipientes herméticos, revisar las instrucciones de conservación y asegurarse de colocar en la parte delantera del refrigerador o despensa los productos que tienen una fecha de caducidad más cercana son algunas acciones que nos ayudarán a evitar el desperdicio. Si trabajás en una oficina, fomentá la idea de compartir neveras organizadas, etiquetando los alimentos con nombres y fechas.

3.       Conocer las diferencias entre las fechas de caducidad

Muchos alimentos son desechados prematuramente porque las personas confunden las etiquetas de "consumo preferente" y "fecha de caducidad". Mientras que la "fecha de caducidad" indica hasta cuándo el producto es seguro para consumir, el "consumo preferente" solo se refiere a la calidad óptima del producto. De cualquier forma, siempre es fundamental seguir las instrucciones de consumo descritas en las etiquetas de cada alimento.

Y, hablando de caducidad, muchas veces nos pasa que los frijoles o el arroz se nos ponen malos muy rápido. Esto, por lo general, sucede por los olores, que se descomponen más rápido que el resto. Una forma de evitar que esto pase, es sacar los olores una vez que se cocinaron. Se pueden meter en una bolsa de tela que permita que los olores y sabores se mezclen con la comida, pero que sea más fácil sacarlos después. Otra opción es cocinar con los olores picados en pedazos grandes y que así sea más sencillo retirarlos.

4.       Utilizar las sobras de manera creativa

Las sobras son una excelente oportunidad para experimentar en la cocina. Podemos preparar ensaladas, salsas, guisos, arroces, o sándwiches con ingredientes que sobraron de una comida anterior. De esta forma no desperdiciamos, y además probamos diferentes recetas que, de otra forma, tal vez no se nos ocurrirían. En la oficina, podemos llevar nuestros propios recipientes reutilizables para llevarnos las sobras del día o incluso intercambiar alimentos que no consumimos -y que estén enteros- con nuestros compañeros.

Por otro lado, podemos aprovechar algunas partes de alimentos que solemos botar a la basura. Por ejemplo, los huesos de un pollo se pueden aprovechar para hacer un caldo. O cuando usamos culantro, en lugar de botar las raíces, las podemos usar cuando cocinamos los frijoles.

5.       Congelar y preservar

Congelar los alimentos es una gran estrategia para evitar que se desperdicien. Y aquí vamos a profundizar en varios consejos que pensamos son fundamentales para evitar el desperdicio y que, incluso, nos ayudan a tener más organización en nuestros hogares.

·         Lo mejor es almacenar por porciones para solamente descongelar lo que se va a consumir en el momento. Incluso podemos congelar en un solo recipiente una comida completa: la proteína y los acompañamientos. Así solamente descongelamos, calentamos en el microondas y ¡listo!

·         Estamos acostumbrados a botar lo que nos sobra de los olores y vegetales porque pensamos que ya no les vamos a sacar provecho pronto. Pero podemos congelar en una bolsita todo lo que quede: cebollas, zanahorias, puerro, chile, cebollino, etc. Si vamos a cocinar un caldo, por ejemplo, solamente se sacan los olores y se incluyen en la olla. También se pueden guardar picados para adelantar parte del trabajo.

·         Muchas veces se nos olvida que compramos frutas y se ponen malas, por lo que podemos congelar una parte y más adelante aprovecharlas en frescos o batidos.

·         En la oficina también podemos congelar comidas para los días en los que no hay tiempo de salir a comprar y se tenga el espacio para descongelar la comida durante la mañana.

6.       Compostar los restos de alimentos

Si tenemos espacio en casa, el compostaje es una excelente forma de darle un uso ecológico a los restos de alimentos. El resultado de este proceso se puede aprovechar como fertilizante para nuestras plantas, por lo que no se desperdicia nada. Aunque puede ser más complicado en oficinas, algunas empresas están implementando programas de compostaje en conjunto con iniciativas de sostenibilidad. Y, si aún no lo aplican en tu oficina, podés proponer la iniciativa.

La lucha contra el desperdicio de alimentos no solo es responsabilidad de las grandes empresas o gobiernos. Cada uno de nosotros, desde nuestros hogares y espacios de trabajo, podemos contribuir significativamente. Implementando estos consejos, no solo estamos cuidando nuestra economía, sino también el planeta. Celebremos este Día Internacional de la Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos comprometiéndonos a aprovechar al máximo los recursos que tenemos a nuestro alcance.

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