Del campo a tu mesa: Maíz dulce

El maíz Richly se reconoce al instante por su color amarillo intenso y su sabor naturalmente dulce. No contiene azúcar añadida, lo que lo convierte en un ingrediente versátil para platos dulces y salados. Pero antes de llegar a tu mesa, este grano hace un recorrido precioso que hoy queremos contar.

El maíz se cultiva y se enlata en Maryland, Estados Unidos. Durante unos meses al año esta zona tiene un clima cálido, con temperaturas entre 21 °C y 30 °C. El aire se siente húmedo, casi pegajoso, de ese que solo se explica por el riego constante que necesitan los cultivos. Caminar entre las plantas es como un pequeño viaje: las hojas rozan los brazos, se siente una suave brisa cargada de rocío y al acercarse a las mazorcas, se ven las barbas marrones que anuncian que ya están casi listas.  Si al tocar una, aparece un hilo de líquido blanco eso significa una cosa:  llegó el momento de cosechar.

Pero para entender este punto, hay que retroceder un poco.

Estamos en abril. La primavera está comenzando. El frío y el hielo del invierno pasaron a ser un recuerdo. El sol comienza a calentar y brotan flores de colores por doquier. El terreno está listo, se encuentra libre de maleza y bien preparado. La tierra está suelta, arada y con el abono necesario. Es tiempo de sembrar.

Las semillas se colocan en la tierra fértil y cada una, con paciencia, empieza su propio viaje. Los días pasan entre riegos constantes y cuidados para que ni las plagas ni la maleza se acerquen. A los 80 días aparecen las primeras flores; al poco tiempo, se transforman en mazorcas que crecen protegidas entre las hojas.

Hoy, menos de 300 días después, estamos otra vez en el campo.

El clima es tan cálido y húmedo que resulta inimaginable que hace unos meses estuvo cubierto de hielo. Y, sin embargo, pasó tanto, cada semilla germinó, creció, floreció y creó una mazorca perfecta. No hay nada como disfrutar una mazorca recién cosechada con mantequilla derretida… pero queremos que esa frescura también llegue a tu mesa.

 

Por eso, en la planta cercana al campo, menos de 6 horas después de cosechar, el maíz ya está enlatado. Este proceso rápido permite conservar su sabor, su textura y su dulzura natural. Y nada se desperdicia: los restos de la mazorca se aprovechan como alimento para animales o para preparar crema de maíz.

Luego de enlatarse, cada lata viaja hasta Costa Rica. Llega empacada, etiquetada y lista para entrar a nuestras casas, a nuestras alacenas y a nuestras comidas de todos los días.

Es increíble pensar lo rápido y hermoso que es todo el recorrido: desde ese primer rayo de sol de primavera hasta el momento en que abrimos una lata en casa.

El maíz Richly es delicioso y está listo para usar tal como viene o para agregar a nuestras recetas favoritas. Y ahora conocés un poco más del camino que recorre este alimento antes de llegar a tu mesa.

Buscá el maíz Richly en nuestros puntos de venta y sentí la frescura del campo en cada grano.

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