La cocina es uno de los espacios del hogar donde más se consume electricidad. Entre hornos, refrigeradores, licuadoras, microondas y más, el uso de energía puede acumularse rápidamente… ¡pero también es uno de los lugares donde más fácil se puede ahorrar! Con pequeños cambios en la rutina y decisiones inteligentes al cocinar, podés reducir tu consumo eléctrico sin renunciar a tus platillos favoritos.
Por eso, te queremos presentar algunas acciones que podés tomar en la cocina, que aunque ya los hayás escuchado, nunca está de más reforzarlos:
1. Desconectar los electrodomésticos que no estés usando
Aunque estén apagados, muchos aparatos siguen consumiendo energía si están enchufados. Desconectá licuadoras, cafeteras o freidoras eléctricas cuando no estén en uso.
2. Tapar las ollas y sartenes al cocinar
Al tapar una olla, el calor se conserva y los alimentos se cocinan más rápido, lo que significa menos tiempo con el disco encendido.
3. Aprovechar el calor residual
Apagá el horno o la cocina unos minutos antes de que termine la cocción. El calor que ya se generó seguirá cocinando los alimentos como pastas horneadas, arroces o guisos.
4. Cocinar con el tamaño de disco adecuado
Usar un disco más grande que el tamaño de la olla o sartén desperdicia energía. Asegurate de que el fondo del recipiente cubra bien el disco para que el calor se aproveche al máximo.
5. Hacer meal prep
Preparar varias porciones en una sola sesión de cocina no solo ahorra tiempo, sino también electricidad. Luego podés conservar en refrigeración o congelación, y recalentar de forma eficiente y rápida cuando lo necesités.
6. Abrir la refrigeradora lo menos posible
Cada vez que abrís la puerta de la nevera, el aire frío se escapa y el motor tiene que trabajar más para recuperar la temperatura. Organizá los alimentos para encontrarlos rápido y evitá mantenerla abierta innecesariamente.
7. Mantener limpios los electrodomésticos
Un horno sucio con residuos necesita más energía para funcionar. Lo mismo pasa con el ventilador trasero del refrigerador si tiene polvo acumulado.
8. Aprovechar utensilios que cocinen rápido
Las ollas a presión, las freidoras de aire o las arroceras eléctricas modernas consumen menos electricidad porque cocinan en menos tiempo. Invertir en este tipo de electrodomésticos puede ayudarte a ahorrar en el largo plazo.
9. Optimizar la iluminación de la cocina
Usá bombillos LED de bajo consumo, y si tu cocina tiene buena entrada de luz natural, aprovechala durante el día para no encender luces innecesariamente.
10. Usar electrodomésticos que ahorren
Las cocinas de gas no consumen electricidad, por lo que definitivamente podrás ver una diferencia en tu recibo de luz. Además, los hornos de convección también usan menos electricidad que otros hornos. Cuando vas a adquirir electrodomésticos (grandes o pequeños) podés preguntar en la tienda si tienen alguna característica relacionada al uso de energía.
Estos pequeños cambios tendrán grandes resultados, no solo en tu factura mensual, sino también en el ambiente, ¡y tu cocina seguirá siendo igual de deliciosa! ¿Qué otros consejos agregarías?